El vino constata el cambio climático

Si alguna actividad ha acompañado al hombre desde que alcanzó la civilización es el vino. Por más de cinco milenios ha sido fiel compañero y permitió que su salud fuese mejor, recordemos que en la antigüedad el vino era la forma de evitar enfermedades que se contraían por beber agua en condiciones insalubres, que eran las que reinaban.

En la medida que la la civilización evoluciona y se percata que puede controlar en gran medida su destino se inician los registros de los procesos de vitivinicultura. Una de las formas que tienen los que viven del campo de maximizar el rendimiento de sus tierras consiste en llevar registros detallados de lo que sucede cada día. De esta forma ganan conocimiento de qué esperar en años siguientes y prevenir pérdida de sus cosechas. Por ejemplo si ven que las flores del campo son atacadas por una plaga, que come los pétalos de éstas, y más tarde sucede en las hojas de la vid pueden deducir, correctamente, que la siguiente ocasión que vean esto tomarán acciones preventivas. Esto es sólo un ejemplo pero también observan con detalle las condiciones climatológicas diarias y, por supuesto, las fechas en las que iniciaban la recolecta de las uvas. Adicionalmente era un legado a sus hijos que ya contaban con una historia detallada y material de estudio.

Con más de 100,000 productores de vino en Europa en la actualidad, muchos con siglos de historia, el obtener sus datos y ordenarlos ahora resulta sencillo con el poder computacional del que disponemos hoy en día.

Varias universidades y centros de investigación se han dado a la tarea y los resultados son concluyentes: hay un calentamiento innegable. Una inmensa mayoría no contaba, ni cuenta, con termómetros de alta precisión pero hay un dato más interesante: a mayor temperatura las uvas maduran antes, por lo que la vendimia se realiza con mayor antelación que en el pasado. En Francia, por ejemplo, se lleva a cabo ahora dos semanas antes que a principio del siglo XX y en algunos casos hasta un mes.

Por supuesto existe variabilidad, así como prácticas diversas de cultivo, que afectan el resultado, pero la tendencia es inequívoca lo cual representa malas noticias para el planeta. Sin embargo, a los vitivinicultores les ha permitido producir vinos de mejor calidad; recordemos que la uva mientras más sufre da mejores vinos al concentrarse más los componentes que proporcionan ese toque especial de las grandes añadas. En los útimos 10 años en Burdeos siete han sido excelentes mientras que en los 20 años anteriores sólo seis lo fueron.

Esto sin duda son buenas noticias para los amantes del vino pero si la tendencia continúa el efecto será nocivo. Sin duda más al norte las temperaturas serán menores, pero la tierra y precipitación pluvial no son las mismas: no será fácil producir champagne de calidad en Inglaterra.

Aprovechemos estos buenos años porque puede que no retornen en mucho tiempo.

 

Por: Santiago Barcón
Amante de los vinos

Leave a comment

Send a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *