La reconstrucción de México, los pasos por dar

La caída del PIB de (-) 18.7% en el segundo trimestre representa un hecho que pocos mexicanos habían observado a lo largo de su vida. Algo similar se desprende de la contracción industrial de (-) 25.7%.

Para superar el desafío México deberá instrumentar una estrategia de reactivación económica que inicie por un programa de infraestructura y Política Industrial Integral.

El camino hacia el desarrollo requiere crear pilares firmes de generación de empleo formal, productividad e innovación tecnológica que solamente la industria puede generar. Representa una agenda que el país hizo a un lado desde hace 40 años.

Las naciones que están superando el Covid-19 y la recesión, en su mayoría del Este de Asia, ponen el ejemplo de cómo el desarrollo industrial es resiliente a la crisis y se ha convertido en el mecanismo para tener una rápida recuperación.

El mensaje del PIB

La economía mexicana enfrenta un reto que solamente podrá superarse a través de la construcción de una Agenda Nacional Mínima que impulse la implementación de un Programa de Reconstrucción Nacional Integral. La columna vertebral debe ser un Programa Nacional de Infraestructura que alinee la inversión pública con la privada y que genere un Entorno de Confianza para esta última.

Se debe tener al Contenido Nacional como eje rector, a lo Hecho en México, como su núcleo. De otra forma la inercia de la recesión atenuará los efectos de estrategias aisladas de reactivación.

El Diálogo por México tendría que ser el primer punto por considerar para delinear la reactivación en torno a los sectores estratégicos que tienen mayor potencial para generar crecimiento y desarrollo económico.

El país se encuentra inmerso en un vórtice formado por múltiples factores que no son coyunturales (diagrama 1), algunos de los cuales son exógenos y de dimensión histórica, un hecho que implica la necesidad de fortalecer las capacidades internas del país de otra forma se profundizará la dependencia.

Para lograrlo se requiere de la colaboración y el esfuerzo conjunto de toda la sociedad, empresas, academia y gobierno. Los esfuerzos aislados enfrentarán tanto el dique de una caída histórica de la economía nacional como la reconfiguración global que está ocurriendo y que tiene sus ejes en China, Estados Unidos, la fractura de la Unión Europea, Rusia y la India.

La competencia por la inversión, el desarrollo social y el empleo se encuentran inmersos en la transformación global que no se detendrá con la cura de la enfermedad. Por ello México debe considerar que la evolución de cada uno de ellos, y cómo influyen sobre el país, fue exacerbada y acelerada por el Covid-19:

  • El avance del problema de salud pública llevó al extremo a varios desequilibrios preexistentes.
  • La mayor parte de ellos prevalecerá una vez que se encuentre la vacuna y/o tratamiento contra el Covid-19: lo que se debe considerar es que para ese momento ya habrán provocado modificaciones en el sistema productivo, el empleo y la inversión que se genera y llega a México.

La caída del PIB de (-) 18.7% registrada durante el segundo trimestre del 2020 constituye una muestra de esa nueva realidad global: el ciclo económico del PIB y el potencial del Indicador Global de Actividad Económica van a la baja.

Si bien es correcto argumentar que la mayor parte de los países vive una situación similar, se deben considerar dos acotaciones:

  • Algunos ya viven una etapa de crecimiento que acumula, por lo menos tres meses (China o Vietnam) o lograron evitar una afectación mayúscula a su economía (Corea del Sur).
  • Otro grupo, la mayoría, ha implementado ambiciosos programas de rescate para evitar la erosión de su sistema productivo y con ello tratar de minimizar los efectos estructurales negativos que son implícitos a toda recesión: salida de inversión y generación de desempleo estructural.

o Toda recesión tiene asociada la destrucción de acervos (por ejemplo, la quiebra de empresas, la reducción del capital humano y físico, y la capacidad para realizar innovación tecnológica). Esas naciones buscan evitar que ello reduzca su capacidad de recuperación.

Hay un común denominador en ambas estrategias: la búsqueda de atenuar el daño al tejido social a través del mantenimiento de las fuentes de empleo y de la inversión. Conocen que la competencia por la inversión se elevará tras la pandemia en donde al mismo tiempo habrá una menor cantidad de riqueza disponible.

Bajo este contexto, México no debe asumir en automático que la inversión extranjera directa será el mecanismo catalizador que permitirá recuperar lo perdido. Hasta el primer semestre del 2009, su tendencia de esta es a la baja:

  • En el primer semestre del 2020 se registró una entrada de inversión extranjera directa de 17.7 mil millones de dólares. En el mismo periodo del 2019 fue de 20.5 mil millones y en 2018 de 22.6 mil millones.

Por su parte China se encuentra lista para evitar una salida masiva de empresas del Este de Asia por la entrada en vigor del T-MEC, un acuerdo de comercio administrado. Gracias a su estrategia y capacidades tecnológicas e industriales, China ha hecho el trabajo: controló el avance del Covid-19 y tiene tres meses de sólido crecimiento. Se encuentra lista y lleva ventaja para defender su posición global.

Además, el funcionamiento del T-MEC se encuentra en un compás de espera definido por dos elementos básicos: ¿quién ganará la elección presidencial en Estados Unidos? De ello depende cómo se utilizarán los elementos de comercio administrado establecidos en el tratado.

Se conoce la perspectiva del presidente Trump, pero: ¿cuál será la agenda de Joseph Biden al respecto? Son públicas tanto su postura de recuperar el liderazgo internacional y la oposición que Kamala Harris, su compañera de fórmula, tuvo al T-MEC. México no debe subestimar el escenario que se configura.

Por otro lado, se tiene la definición de inversión que las empresas están realizando en este momento: ¿invertirán en el 2021 o se verán afectadas por la recesión? ¿Qué estrategia seguirán ante el resultado de la elección presidencial en Estados Unidos?

Algo similar ocurre con la disputa entre Estados Unidos y China. Al igual que con el T-MEC, la dirección e intensidad de la confrontación dependerán del resultado electoral. México no debería asumir que las empresas trasnacionales se trasladarán al país desde el Este de Asia. La información de inversión extranjera directa muestra que eso no está ocurriendo.

Otro cambio estructural que México enfrenta se encuentra definido por la Cuarta Transformación: el objetivo del gobierno de modificar la estructura social, económica y política nacional ya implicaban un paréntesis al proceso de inversión, crecimiento y generación de empleo.

Sin lugar a duda que México no podrá enfrentar una agenda como la descrita sin un programa integral y de largo plazo, la nueva realidad lo impone.

Los acuerdos son necesarios para hacerlo funcional, el costo de no concretarlos puede ser similar a lo que se vivió hace 40 años.

Análisis

Debe considerarse que la disminución de (-) 18.7% del PIB representa un hecho no observado por los mexicanos desde 1934.1 La magnitud de la contracción tuvo su origen en el retroceso de (-) 25.7% observado en la actividad industrial y de (-) 16.2% en los servicios.

  • Los efectos de la recesión incidieron profundamente en la vida diaria de los hogares y las empresas: ¿se puede considerar que no habrá cambios estructurales? De inicio las tendencias del ciclo económico de los principales componentes del PIB van a la baja.

¿Cómo poder entender que la industria mexicana haya perdido la cuarta parte de su valor? En otras palabras ¿cómo dimensionar correctamente que la economía 15 del mundo enfrente una reducción de tal magnitud en un sector productivo que ya enfrentaba 18 meses de números negativos antes del Covi-19?

El valor de la industria es de orden estratégico, pero en México no se ha ponderado adecuadamente. El sacrificio durante 40 años del sector de la construcción, de las manufacturas y de la extracción de petróleo y gas limitó la capacidad potencial de crecimiento económico:

  • La renuncia durante 30 años por contar con un Programa de Desarrollo Industrial sintetiza la cuesta arriba que las empresas mexicanas deben enfrentar: la competencia desigual que llega de otros países que, si han apoyado la formación de sus grandes empresas de orden trasnacional, entidades que además realizan fuertes inversiones en innovación y desarrollo se ha potenciado en este momento. En algunos casos la política de subsidios ha potenciado su desarrollo.

El valor de la industria es tangible en este momento: todas las soluciones que se requieren para acelerar la recuperación, combatir el Covid-19 y mantener comunicada a la sociedad y sector productivo pasan por el filtro de estrategia, innovación tecnológica, uso de modernos sistemas de información, digitalización, robótica, electrónica, inteligencia artificial e infraestructura. Lamentablemente dichos aspectos no forman parte de la vida diaria de la mayor parte de sistema productivo o de la agenda de políticas públicas.

  • La informalidad es una válvula de escape que no tiene herramientas para esta nueva realidad. Por el contrario, la informalidad fortalece el vórtice de la precarización creado hace 40 años: al menos, el 70% de las unidades económicas de México se encuentra inmersa en actividades informales.

Durante cuatro décadas se renunció al desarrollo industrial en tanto que otros países enfrentaron el reto del desarrollo social por medio de la industrialización: esa estrategia los ha convertido en líderes globales.

El costo que México enfrenta por subestimar el desarrollo industrial es la debilidad de su mercado interno. El reto no sólo es superar la caída promedio de (-) 3.7% durante los primeros 6 trimestres del sexenio, en realidad hay sectores a los que el confinamiento llevo al extremo: el confinamiento causó una caída significativa de los servicios de esparcimiento, alojamiento y culturales, por ejemplo.

  • Por ello no se debe subestimar el efecto estructural en las variables y acervos que son motor del crecimiento y desarrollo económico.

De inicio, durante el segundo trimestre del año casi todas las actividades productivas más relevantes exhibieron una caída, y en los pocos casos positivos el crecimiento no superó el 1%.

La razón se encuentra en que la recesión actual tiene un origen multidimensional no visto y ante el cual se requiere de un programa de reactivación económica integral: los efectos de la recesión no desaparecerán al controlar el avance del Covid-19: las causas como los efectos de la crisis prevalecerán, ya provocan un cambio estructural.

  • La información preliminar de julio y agosto permite inferir que la dimensión de la caída económica será menor durante el tercer trimestre del año; es el resultado esperado de la inercia de una apertura de las actividades productivas que es heterogénea y gradual. Pero ello no debe confundirse con recuperación:

o La economía informal solamente requería la reapertura de actividades para comenzar a operar algunos de los flujos mínimos que hacen funcional el 25% del PIB y que dan una fuente de ingreso a más del 50% de la población ocupada.

o El lado oscuro de la informalidad es que representa una trampa de pobreza por los bajos salarios y la ausencia de prestaciones laborales que otorga. Representa una válvula de escape hacia un callejón de precarización social que México no debe tomar.

La reapertura de actividades económicas es positiva pero no implica el inicio de la recuperación económica que México requiere.

  • Generar los 1.1 millones de empleos formales perdidos durante la fase más aguda de la pandemia debe considerarse junto con la creación de los 1.2 millones de empleos que se requieren cada año por la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.

Esto último sólo será factible a través de un incremento sostenido y vigoroso de la inversión pública y privada que por su naturaleza debe estar asociada al establecimiento de un Programa de Reconstrucción Nacional Integral. Para ello se requiere de un Diálogo Nacional.

México debe implementar una estrategia de dimensión histórica si desea dar un cauce adecuado al cambio estructural que se vive en el mundo y el país. De otra forma el resultado ya se conoce: toda crisis exacerba la pobreza y la desigualdad.

De igual forma debe considerarse la minusvalía de acervos para propiciar crecimiento y desarrollo socioeconómico que son inherentes a toda recesión pero que en este momento, al ser de origen global, provocarán una fuerte disputa por los recursos disponibles. Esa es el motivo de por qué la mayor parte de las naciones ha implementado ambiciosos programas de rescate.

 

VozIndustria-20200826-Vol-08-Num-228-La-reconstruccion-de-Mexico-los-pasos-por-dar-v1.pdf

Publicado en Revista Industria Digital

26 de agosto de 2020

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