Simulación clínica, tecnología importante para la formación de médicos

(Notimex).- Como una estrategia educativa que busca transformar el aprendizaje en el área de salud, la simulación clínica es fundamental en la formación profesional de futuros médicos y estén preparados para responder ante cualquier escenario de su práctica cotidiana.

Mediante la reproducción de una amplia gama de escenarios y procedimientos clínicos, el Centro Médico ABC, campus Observatorio, cuenta con el Centro de Educación Médica por Simuladores en el que se encuentran robots en forma de humano que responden a estímulos como si se tratara de una persona de carne y hueso.

El centro cuenta con tres tipos de autómatas; uno es en forma de hombre que mide un metro 80 centímetros y pesa cerca de 60 kilos, el cual puede ser programado para presentar un cuadro de hiperglucemia, crisis hipertensiva o un escenario donde simule una amputación de extremidades con sangrado intenso.

Pueden hacer con él un procedimiento quirúrgico en la garganta para lograr que el paciente respire, revisar pulmones, corazón; con el estetoscopio pueden detectar cualquier anormalidad en los latidos, explicó que el coordinador del centro de simuladores, Francisco Valdez Saldaña.

En entrevista con Notimex, el técnico en urgencias médicas por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) destacó que pasó la época en la que se aprendía con humanos sobre la “marcha”. Aseguró que en la actualidad, la simulación es la mejor herramienta para entrenar a un médico.

Los simuladores, comentó, se diseñaron justo para practicar cuantas veces sea necesario con un maniquí, y que cuando vayan con el paciente, el riesgo de causar daño sea mínimo.

Cada uno de los robots responderá de acuerdo al ejercicio para el que fueron programados, al igual que los humanos hablan, tienen pulso, simulan los latidos cardiacos, reciben suero. Además, se pueden entubar, como si fuera un paciente normal, para que los alumnos aprendan a tomar decisiones de manera rápida, bajo presión, así cuando estén frente una situación difícil tengan la habilidad de ejecutar acciones lo más rápido posible.

El maniquí es tan inteligente que detecta la velocidad del líquido que le pasan, los fármacos que le están ingresando al maniquí, si llegara a caer en paro también reconoce la velocidad de las compresiones y profundidad de la ventilación.

Otra de las salas de este Centro de Educación Médica por Simuladores tiene un autómata con forma de mujer diseñada para presentar una gran variedad de partos de alto riesgo. “Esto es para que el interno o residente tenga la oportunidad de atenderlos, no es tan común encontrar este tipo de partos como puede ser un sangrado uterino”, subrayó.

Por último, los practicantes, al igual que con los otros autómatas, ponen a prueba pronta toma de decisiones con un robot de bebé, el cual podrá ser prematuro, normal, mismo que se puede programar para practicar todas las patologías de un recién nacido. “En medicina el tiempo es vida y si se tardan en reaccionar le puede costar la vida al paciente”, mencionó.

Los maniquíes están dentro de su propia cámara de gesell, donde los alumnos hacen los ejercicios programados, del otro lado del espejo el profesor observa, mientras se graba la sesión.

Al término, los alumnos no reciben una calificación por parte de los médicos, pues se trata de que los futuros galenos realicen una autocrítica para resolver sus áreas de oportunidad.

“En el centro de simuladores no se viene a evaluar a nadie, si lo hiciste bien o mal sólo lo saben el alumno y el profesor, el video que se toma se le pasa al estudiante y se desecha”, aseguró.

Otra área importante del centro es la de cirugía virtual donde los alumnos ejecutan habilidades básicas, como aprender a levantar objetos con el instrumental quirúrgico, cortar objetos, poner un catéter, coser, entre otras.

Por Ismael Cardelas Bucio

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